Expresa la profesional que "si pasamos a otro nivel de análisis, dejando un
poco de lado la visión del gusto, podría empezar a especularse que la unión se
da por las necesidades que se están intentando suplir con la elección. Como, por
ejemplo, el caso de la diferencia de edad. Una explicación podría ser la
búsqueda de afecto y protección paternal si ella es mucho menor que él y, en el
caso de él, anhelos de una juventud pasada. Pero ésta es solo una explicación
simple y no se puede generalizar. De hecho, se da menos de lo que se piensa".
El principal problema con el que deben luchar estas parejas es la percepción
social y las opiniones que de ellas surgen. Sin embargo, existen desafíos que
deben asumirse idealmente desde el comienzo de la relación. Especialmente si se
trata de personas de culturas diferentes (países diferentes) o de diferentes
niveles socioculturales", expresa la sicóloga.
Al respecto, complementa que "necesariamente, habrá temas en torno a los
cuales deberán ponerse de acuerdo, como el trato con la familia y las amistades,
costumbres culinarias, formas de vestir o tratar a los extraños, educación de
los hijos, costumbres religiosas, valores fundamentales, etcétera".
La profesional aconseja que "hay que pasar por alto estas diferencias y mirar
aquello que hace que seamos semejantes, porque solamente adoptando esa actitud
se hace posible la comprensión. Hay que valorar lo que nos asemeja y no lo que
nos hace distintos".
CONGRESO DE ENANOS:
Carlos D. (46 años), se enamoró perdidamente de Tamara A. (44), cuando
estaban en la universidad. Ella tenía el cuerpo más escultural de la carrera y
él era atractivo. El problema: ambos eran muy bajos para la media del curso.
"En una fiesta nos enganchamos y todos comenzaron a molestarnos. Nos decían
'congreso de enanos', 'chichones de la tierra' y 'los reyes de los
liliputienses', entre otras tonteras. Tratamos de no pescar, pero igual nos
quedamos con ese gusto amargo. Lo peor fue que no comentamos la experiencia",
recuerda Carlos.
Agrega que Tamara comenzó a evitarlo en público, pero en privado continuaban
llevando una relación que sobrepasaba la amistad. "Ella era muy madura, pero le
incomodaba que la molestaran. Yo estaba súper agarrado, pero me cargaba ser el
escondido. Ella salía con otros tipos, todos altos. En resumen, un día terminó
todo y ella se casó con un grandote", cuestiona el ingeniero del área minería.
Concluye que "ese matrimonio duró pocos años. Mucho tiempo después nos
encontramos y ella estaba separada, con dos hijos grandes. Yo me había casado
hacía poco. Ahí me confesó que me quería, pero la crítica fue superior a sus
fuerzas. Pero ya era tarde. Me dio pena oír esa confesión, no por mí sino por
ella"