Todos los niños son diferentes y responden al divorcio de sus padres de
manera diferente. La dificultad dependerá de las características de cada niño:
edad, madurez emocional, felicidad, resistencia al trauma.
Desde su posición de padre, conoce a sus hijos más que nadie; use su sentido
común cuando se trata de enfrentarlos a su divorcio. Este artículo ha sido
escrito para aquellos padres que están seguros de que se divorciarían "si no
fuera por los niños", y quieren saber qué efectos podría causar su divorcio
sobre los niños.
Los hijos de padres divorciados pueden llevar una vida excelente siempre y
cuando los progenitores usen su sentido común y sepan crear los lazos de
interacción correctos entre ellos y hacia cada uno.
No queremos sugerir aquí que el divorcio sea la acción recomendable para
usted; este artículo no debe interpretarse como un consejo: es simplemente una
observación que puede ayudarle a tomar sus propias decisiones sobre el divorcio
y los niños.
Si cree que hay una sola respuesta sobre la forma en que el divorcio pude
afectar a los niños, está en un error. Se han escrito cientos de libros y
montones de estudios sobre este tema, todos citando distintas opiniones y usando
diferentes pruebas estadísticas. Pero las estadísticas sólo sugieren
tendencias... Si conoce a sus hijos, sólo usted sabrá a ciencia cierta cómo
pueden reaccionar ante esta situación.
Seguidamente le brindamos algunas consideraciones a tener en cuenta si usted
es un padre o madre que sigue casado solamente "por los niños":
1. Ante todo, asegúrese de que en verdad sigue casado sólo por sus hijos. A
veces las personas usan a sus hijos como excusa para no divorciarse, porque no
están seguros de querer hacerlo, o tienen algún tipo de temor sobre el divorcio.
Estos miedos pueden surgir de la incertidumbre financiera, la autoestima, los
acuerdos de manutención u otros asuntos personales. Antes de dar los próximos
pasos, sopese sus razones para divorciarse y asegúrese de que realmente quiere
hacerlo, y lo haría si no tuviera niños.
2. Piense si no es la "culpa" la razón por la cual no se decide a
divorciarse.
La culpa a que nos referimos es el sentimiento que surge
cuando usted piensa que su divorcio dañará a sus hijos. Si está
evitando el divorcio por esta razón pero su matrimonio es
infeliz, entonces no lo hace por ellos sino por usted, y esto es
egoísmo.
3. Una vez que esté seguro de que está evitando el divorcio
sólo por sus niños, examine por qué su separación los afectaría.
Recuerde: el divorcio puede tener efectos negativos sobre sus hijos al
principio, pero no necesariamente será una influencia negativa para siempre.
Evalúe si sus hijos poseen la resistencia, la inteligencia, la salud emocional y
el apoyo que necesitan para mitigar los efectos adversos del divorcio. ¿Podrán
ser felices luego de que haya pasado el golpe inicial?
4. Una vez que haya determinado cuáles podrían ser los efectos negativos del
divorcio sobre sus hijos, piense en cómo sería la vida de los niños en los
momentos inmediato y posteriores si usted finalmente se decide.
Hágase esta pregunta: ¿Si me divorcio, seré yo capaz de crear y preservar un
entorno saludable para los niños?
Un factor crítico para esta decisión es la posibilidad de que usted y su
cónyuge puedan llegar a la separación en términos amistosos. Si ambos pueden
divorciarse y mantener aún así una relación de cooperación, logrando acuerdos
sobre el bienestar de los niños por sobre el vuestro, habrán adelantado un buen
paso.
Por supuesto, debe estar seguro de que el divorcio es la única salida, de que
no hay posibilidades de salvar su matrimonio y de que después será capaz de
crear una vida armoniosa para sus hijos.
El divorcio por lo general representa el primer trauma real en la vida de un
niño. Tenga ésto en cuenta cuando tome su decisión. Es un paso muy serio y no
debe darlo hasta estar muy seguro de que es lo mejor. Divorciarse sin estar
seguro es muy egoísta, y constituye la peor actitud para con sus hijos. Después
de todo, ellos merecen su mejor esfuerzo.
Lo que su cónyuge y usted deben prometer es que, no importa lo que pase,
siempre estarán junto a sus hijos cuando los necesiten.