Cuando amamos damos parte de nuestro yo, si esa parte ya
contiene amor, amamos doblemente. Cuando nos queremos, eso
mismo es lo que transmitimos al exterior, nos sentimos bien
y eso es lo que percibe el espejo del mundo en que vivimos.
Si nos gustamos, si nos consideramos listos, con
habilidades, seguros de nuestro potencial, todo eso habla de
AUTOESTIMA, o lo que es lo mismo, el poder de amarse a uno
mismo. Con ella podemos lograr dejar nuestra huella en esta
vida terrenal y, no solo eso, también sentirnos satisfechos
con el camino recorrido. Si nos amamos, eso es lo que
reflejará nuestro cuerpo con el que nos presentamos al resto
de la humanidad y ella, al percibir amor, procurará unirse
para contagiarse de ese querer.
La vida parecerá más fácil, los obstáculos ya no
semejarán tan abruptos, la falta de energía no nos afectará
más porque rebosaremos ganas de seguir avanzando en el
conocimiento y en la felicidad. Este concepto llamado
autoestima se forma día a día por los pensamientos y los
sentimientos que cada uno de nosotros tiene acerca de
nosotros mismos.
El entorno si es positivo mediará en una autoestima más
alta pero si es nocivo eso no significará igualmente que el
resultado fuera una más baja. Son las impresiones que
nosotros nos formamos de esos estímulos, experiencias
negativas, las que conformarán la autoestima. Así, si a
pesar de lo negativo que te sucede tú piensas positivamente,
el resultado potenciará nuestro poder para amarnos en vez de
reducirlo.
Supongamos que vives en un entorno donde continuamente
te sientes devaluado pero tu pensamiento positivo dice:
"Ellos no saben realmente como soy, sé que tengo muchas
cualidades positivas". Con ese tipo de pensamientos
conseguirás que la incidencia de ese entorno negativo en tu
persona sea menor.
Para aprender a pensar positivamente sobre tu propio ser
tienes que llevar a cabo unas cuantas cosas claves:
Debes conocerte a ti mismo para lo cual deberás identificar
tanto tus virtudes como tus defectos. Una vez tengas claro ante
que lo que te encuentras deberás aceptarlo para quererlo.
Si nos conocemos, identificando claramente qué
encontramos dentro del recipiente, será más fácil; primero
que lo aceptemos y tras ésta primera fase, que tengamos
poder para amarlo. Los logros a alcanzar tendrán que ser
realistas porque si nos proponemos objetivos imposibles de
cumplir se beneficiará a la frustración y al desanimo y eso
potenciará el desamor hacia uno mismo al sentirse incapaz de
lograr cualquier proposición.
Trabajemos sobre seguro y así evitaremos frustrarnos.
Proponte metas que sepas de antemano que serán fáciles de
acometer y paso a paso con ayuda de nuestros pensamientos
positivos aumentaremos la confianza en nosotros mismos para
aceptar cualquier reto que nos aparezca.
La confianza en uno mismo se consigue almacenando éxitos y
definimos éxito como cualquier pequeño objetivo realizado.
Pequeño porque una escalera se sube mejor peldaño tras peldaño.
Si a cada escalón te dices a ti mismo "¡He sido capaz de
subirlo!", estás aumentando tu poder de amarte.
Recuerda que eres único, goza de la condición especial de tu
individualidad y enorgullécete por ser quien eres.
Tú tienes el poder de decisión, tienes en tus manos la
llave que te conduce a una autoestima elevada vivas en el
entorno que vivas. Recuerda que es tu lenguaje interior el
que manda y ése lo elaboras tú únicamente.
Si te dices: "Me gusta lo que veo" propagarás seguridad y
confianza.
Si te dices: "¡Dónde voy con esta cara!" probablemente
ni te atrevas a salir de casa.
Es importante que te pares y pienses qué pensamiento
elegirás para cada estímulo recibido porque de esas
impresiones depende que logres tu felicidad
Nadie puede dar amor si no se ha dado amor primero.
Así que lo primero que debemos hacer es amarnos
inmensamente, cuidarnos y mimarnos.
Cuando ya seamos lo suficientemente amorosos con nosotros
mismos, tendremos todo el corazón abierto para dar amor.
Antes de amarnos no podemos dar amor. Se puede dar,
solamente lo que se tiene.