Los factores capaces de romper el acuerdo en una relación
son verdaderamente pocos. En realidad, la mayoría de los
divorcios y separaciones son resultado de la falta de voluntad
de uno o ambos miembros de aprender de los conflictos que
existen en toda relación. Pero algunos problemas sí constituyen
factores de ruptura de la unión.
HIJOS:
Para explicar este tema recurriré a un caso en el que
trabajé. Llamaré a los cónyuges "María" y "Juan". María y Juan
se conocieron cuando ella tenía 38 años y él 47. Juan había
estado casado antes y tenía dos hijos adultos, mientras que
María nunca se había casado. Él puso en claro que no deseaba,
por nada del mundo, tener más hijos. Ella pareció aceptar esta
condición, pero secretamente esperaba que él cambiara de opinión
después de casarse.
Un año después de la boda, María volvió a tocar el tema de
los hijos. Juan se sintió consternado. Estaba furioso, se sentía
engañado por las secretas esperanzas de María, al igual que por
su falta de franqueza. María lloró y suplicó, esperando que el
amor que Juan sentía por ella lo disuadiera de su posición. Pero
él se mantuvo firme en su decisión de no tener más hijos.
Este caso tuvo un final muy triste. María se sintió
desesperada. Amaba a Juan, pero tener hijos era tremendamente
importante para ella. No quería dejar a su marido ni podía dejar
de desear ser madre. El estrés de la situación mermó tanto su
sistema inmunológico que murió de cáncer de ovario pocos años
después de haber renunciado a la maternidad.
Aprendí muchísimo de esta experiencia. Ahora sé que el tema
de los hijos es un factor de ruptura del matrimonio. Para
alguien que realmente desea tener hijos no es saludable
renunciar a ellos, ni lo es para alguien que no desea niños
ceder a los reclamos de su pareja. Este problema básico debe ser
tratado de antemano, al inicio de la relación, antes de que sus
integrantes asuman el compromiso matrimonial.
TRABAJO:
Sara y Miguel se enamoraron cuando ambos habían pasado los
30. Cada uno tenía un trabajo que adoraba y que era muy
importante para ellos. Miguel era el vicepresidente de una gran
empresa, y Sara tenía una prometedora carrera como pediatra.
Ambos vivían en Zaragoza. Todo parecía marchar bien hasta que a
Miguel le surgió una oportunidad increíble, con la que había
soñado toda su vida. El problema era que debía mudarse a Madrid.
El trabajo de Miguel se convirtió en un factor de ruptura.
Hay personas que pueden viajar de una ciudad a otra y mantener
una relación, pero éste no era el caso de Sara y Miguel, ya que
ambos deseaban tener hijos. Comprendieron que si uno de los dos
dejaba el trabajo que tanto le gustaba, sentiría mucho
resentimiento. No tenían elección, salvo cortar con la relación.
Aún cuando se amaban, reconocieron que su pareja se deterioraría
muy pronto si uno de ellos cedía.
TRAICIÓN:
La deshonestidad y la infidelidad son dos importantes factores
de quiebre del acuerdo matrimonial, dependiendo de la situación.
Algunos pueden aprender de ello y crecen después de atravesar
situaciones difíciles, mientras que para otros la herida es tan
profunda que nunca sana.
Teresa y David se habían casado siendo muy jóvenes. Él había
pasado su vida trabajando duro para mantener a su esposa e
hijos. Nunca había tenido la oportunidad de hacer lo que
realmente quería, como viajar solo o explorar relaciones con
otras mujeres. Amaba a Teresa, pero se sentía atrapado. Quería
ser libre.
Como resultado, comenzó a alejarse de su esposa, quien se sentía
acongojada por la situación. Acudieron a un consejero
matrimonial para tratar de reconciliarse. Teresa quería que
David saliera de viaje por seis meses, pero David no quería
dejar sola a Teresa. Ella no esperaba que un cincuentón fuera a
incurrir en locuras juveniles.
Pero luego Teresa descubrió que David se veía con otra mujer. Su
alejamiento la había dañado, pero su infidelidad fue un factor
de ruptura. Teresa acabó con su matrimonio el día que descubrió
el romance. Le dijo a su marido que aún lo amaba, pero que no
podía continuar así. Dejó una puerta abierta, diciéndole que si
él prometía no volver a ser infiel, ella reconsideraría la
posibilidad de volver a comenzar.
La deshonestidad acerca del dinero también es un factor de
quiebre para la unión, como en el caso en que uno averigüe que
su pareja gana dinero vendiendo drogas o realizando alguna otra
operación ilegal.
La mayoría de los conflictos, los que tienen que ver con temas
de comunicación y control, se pueden resolver si ambos miembros
de la pareja están dispuestos a aprender. Pero algunos otros se
convierten en factores de ruptura irremediables. Por ello es
indispensable que una pareja hable de todas las cuestiones
relacionadas con su convivencia desde el momento previo a
iniciar su vida juntos. Poner en claro las aspiraciones, deseos
y condiciones de cada uno tal vez ocasione diferencias que
pueden llegar a zanjarse o no, pero ocultar la verdad derivará,
a la larga, en conflictos insalvables y en un profundo dolor.